lunes, 27 de junio de 2016

Servicios o gabinetes de apoyo a bibliotecas escolares

En las conclusiones del I Congreso Nacional de Bibliotecas Escolares celebrado en Salamanca los días 18, 19 y 20 de octubre de 2006, se planteó solicitar a la administración educativa “la creación de centros de apoyo que den servicios técnicos, formativos y documentales a las bibliotecas de las redes”. Es decir, se propuso conseguir las garantías de apoyos externos cualificados (gabinetes y personas de referencia) que sostengan la vitalidad de las bibliotecas escolares, pues éstas necesitan de actualización continua en todos los aspectos en la sociedad del aprendizaje. Esta solicitud de hace una década puede traducirse en la creación en los servicios centrales de cada Administración de gabinetes específicos y, en las provincias, de extensiones/delegaciones territoriales de apoyo a las bibliotecas. Así, éstas recibirán ayudas y acompañamiento de carácter técnico, pedagógico, formativo, logístico, etc., de los gabinetes creados.

Los servicios o gabinetes de apoyo constituyen un elemento capital para que las bibliotecas escolares desarrollen su labor con coherencia y criterio profesional, así como para facilitarles cobertura en la consecución de excelencia en sus cometidos. En nuestro país estos servicios propiamente dichos no existen. No se han configurado en la administración educativa gabinetes específicos que den cobertura a las bibliotecas escolares de un determinado territorio. Sí hay personas en departamentos de innovación, en secciones lingüísticas, en jefaturas de programas y planes... que, formalmente, ejercen esta función. Esto, que para el apoyo a las bibliotecas es, a todas luces, insignificante, es lo que más abunda en las distintas comunidades autónomas, exceptuando alguna que otra en fase inicial hoy. 

Por tanto, podemos afirmar que en la mayoría de las regiones hay referentes de bibliotecas en la Administración a los que dirigirnos en un momento dado. Podemos afirmar también que esos referentes no están tratados como una entidad propia ni configurados con una naturaleza específica en el organigrama administrativo. Este hecho favorece que se diluya, evapore, disuelva la atención real a las bibliotecas al verse relegadas en tiempos de atención, seguimientos, recursos, etc., por la dedicación casi exclusiva que la Administración atribuye a programas de lectura y políticas lingüísticas. Proyectos y programas, donde, paradójicamente, a veces, las bibliotecas escolares brillan por su ausencia.

Ilustración: Teresa R. Súnico
Los gabinetes o servicios de apoyo centrales han de configurarse con profesionales competentes (véanse equipos de Chile y de Portugal) y disponer también, a fin de dar cobertura al cien por cien de las bibliotecas de los centros educativos de enseñanza obligatoria, de una red de docentes colaboradores. Los colaboradores, que garantizan proximidad y conocimiento del terreno, permitirían rentabilizar el potencial existente en recursos humanos cualificados y contribuiría al estimulo/retroalimentación del profesorado y de las bibliotecas, generando acciones corresponsables. 

Evidentemente, estos gabinetes o servicios de apoyo adquieren sentido si tienen a una red armada y bien articulada de bibliotecas escolares a las que asesorar, formar, orientar, acreditar, evaluar, dotar, etc. Si no es así, se puede originar una estructura administrativa periférica que trabaja para generar humo, reproduciendo modos de operar con el objetivo no deseado de mantener bibliotecas escolares en estado precario y sin avances notables. Lo cual es perverso y se aproxima mucho a la ficción. 

La administración educativa de turno puede disponer de un portal de referencia, de equipos técnicos, de un plan de formación, etc., pero las bibliotecas a las que supuestamente apoyan pueden estar trabajando bajo mínimos, los equipos directivos las pueden relegar a recursos secundarios o prescindibles, sus responsables pueden no tener garantizados tiempos, espacios y programas en los centros, revelando esta situación una clamorosa ausencia de política educativa que procure el progreso y la calidad de los servicios, programas y actuaciones de las bibliotecas de los centros.

Coda final. ¿Puede darse el caso de existir personas de referencia y estructuras nominales de apoyo a las bibliotecas escolares en la administración educativa y que las bibliotecas no reciban realmente cobertura? Puede.

lunes, 20 de junio de 2016

Puestos específicos de lectura y biblioteca escolar

En una reciente resolución publicada en Cataluña en la que se menciona a las bibliotecas escolares se opta por crear un puesto específico de trabajo, un nuevo perfil docente, acreditado, con una carga de trabajo enfocada fundamentalmente a desarrollar en el centro la lectura (aprendizaje y fomento) y, también, a coordinar la ingente labor de organización y funcionamiento de la biblioteca. 

Esta opción de que una sola persona sea responsable tanto del proyecto o plan de lectura como de la gestión de la biblioteca ya se había contemplado en el período 2007/2010 en Andalucía en los centros que se adscribieron al Plan de Lectura y Bibliotecas Escolares (Plan LyB). Pero esta convocatoria andaluza no llegó a consolidar una figura con perfil específico como la lanzada ahora en Cataluña. Tras la extinción del Plan LyB en Andalucía se determinó, a través de unas instrucciones (2013), contar en todos los centros públicos con una figura dedicada solo a gestionar la biblioteca escolar. Eso sí, entre sus tareas está la de apoyar al plan de lectura, si lo hubiere, en el colegio o instituto, pues no se impele a los centros a disponer de un plan lector propiamente dicho sino a abordar un tratamiento global de la política de la lectura a través de las iniciativas del Equipo Técnico de Coordinación Pedagógica. En Galicia, comunidad en la que el desarrollo de la red de bibliotecas escolares es notable en comparación con otras regiones, el responsable de este recurso puede o bien colaborar o bien coordinar el plan de lectura.

El Consejo de Cooperación Bibliotecaria considera en un documento publicado en 2013 que el profesional de la biblioteca escolar es aquel que “consigue que la biblioteca sea el centro principal de recursos para el aprendizaje tanto para el alumnado como para el profesorado con la función de apoyo al proyecto educativo del centro docente". Esta es su misión. En el caso de Cataluña se indica que la misión del puesto de trabajo de lectura y biblioteca escolar es la de "consolidar el enfoque didáctico de la lectura como eje transversal del currículo en el centro educativo y coordinar el uso de la biblioteca, de acuerdo con el proyecto educativo de centro". 

Por otro lado, José Antonio Marina, Carmen Pellicer y Jesús Manso (2015) en el  Libro blanco de la profesión docente y su entorno escolar, presentan una biblioteca escolar y un profesional encargado de la misma que fundamentalmente han de trabajar para fomentar la lectura. Escriben: "La importancia de la lectura y del manejo de  documentación de todo tipo dan más relevancia a las Bibliotecas Escolares, que deberían convertirse en Centros de Documentación y de fomento de la lectura.  Creemos que deberían tener asignados un bibliotecario o un docente con la formación necesaria para poder diseñar en colaboración con los demás docentes programas de fomento de la lectura, tema de enorme importancia educativa.  Llamamos la atención sobre la necesidad de elaborar y establecer planes de lectura en las Escuelas de Educación primaria". Además, proponen en el documento la creación de "Centros Superiores de Formación del profesorado", encargados de formar a estos profesionales. 

Ilustraciones de Teresa R. Súnico
Como vemos, son distintas opciones las que se adoptan a la hora de abordar la lectura y de considerar el papel de la biblioteca en relación a aquélla en los centros educativos, que obedecen a visiones distintas del quehacer de la biblioteca y, por ende, de sus responsables. La pertinencia o no de los diferentes perfiles en una escuela en constante transformación depende de múltiples factores: liderazgo pedagógico del equipo directivo, proyecto educativo, autonomía de centro, organización de los tiempos y los grupos, formación del responsable o coordinador, metodología de enseñanza/aprendizaje, etc. Es cuestión de ir observando cómo se desarrolla la labor de estos perfiles profesionales en los próximos cursos para valorar dicha pertinencia y el impacto que producirán en los centros educativos donde ejercen.

Reproduzco a continuación la parte de la resolución dedicada al perfil de lectura y biblioteca escolar de la resolución catalana:

E. Lectura y biblioteca escolar

1. Identificación del puesto de trabajo
1.1 Cuerpos docentes del lugar: Cuerpo de maestros; cuerpo de catedráticos de enseñanza secundaria; cuerpo de profesores de enseñanza secundaria.
1.2 Especialidades docentes del lugar: Todas las especialidades docentes.
1.3 Tipos de centros: Escuelas e Institutos.

2. Descripción del puesto de trabajo docente específico con perfil profesional
2.1 Misión
Consolidar el enfoque didáctico de la lectura como eje transversal del currículo en el centro educativo y coordinar el uso de la biblioteca, de acuerdo con el proyecto educativo de centro.
2.2. Funciones docentes específicas del puesto de trabajo:
  • Impartir docencia haciendo uso de estrategias didácticas que potencien la lectura como instrumento de aprendizaje. 
  • Velar por la coherencia metodológica en el aprendizaje inicial de la lectura (educación infantil y ciclo inicial de primaria). 
  • Impulsar y coordinar el Plan de lectura de centro (PLEC). 
  • Asesorar al profesorado en la selección de materiales y en las estrategias didácticas que favorezcan el aprendizaje a través de la lectura. 
  • Coordinar la biblioteca escolar, y promover actividades que fomenten el gusto por la lectura.
3. Requisitos del profesorado para ocupar el puesto de trabajo específico
3.1. Requisito general:

  • Personal funcionario de carrera: Ser titular de la especialidad docente del puesto de trabajo (por oposición o por adquisición de nuevas especialidades) o tenerla reconocida (por habilitación específica o por titulación).
  • Personal funcionario interino: Tener reconocida la especialidad docente a la bolsa de trabajo.
3.2. Requisitos adicionales del perfil profesional del puesto de trabajo:
Este perfil se acredita mediante el cumplimiento de uno de los siguientes requisitos:

  • Título de grado de maestro con las siguientes menciones: biblioteca escolar; biblioteca escolar y animación a la lectura.
  • Un mínimo de 80 horas de formación a través de los másters, postgrados, mención, u otra formación reconocida por el Departamento de Enseñanza de las publicadas en el Portal de Centro de acuerdo con el apartado 3 del anexo 2.
  • Haber participado en un mínimo de dos cursos en un programa de innovación educativa en lectura y biblioteca de los que figuran en la relación publicada en el Portal de Centro de acuerdo con el apartado 3 del anexo 2.
  • Haber sido responsable de una biblioteca escolar orientada a desarrollar actividades de impulso de la lectura o haber coordinado un plan de lectura un mínimo de 2 cursos escolares. La certificación de la dirección del centro que acredite este hecho debe incorporar la descripción de los proyectos, propuestas didácticas, experiencias y trabajos de acuerdo con el modelo publicado en el Portal de Centro.

lunes, 13 de junio de 2016

Labor y misión del responsable de la biblioteca escolar en un entorno complejo

En 2013 un grupo de trabajo del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB) elaboró una propuesta escrita sobre los perfiles profesionales del sistema bibliotecario español. Entre los perfiles, se caracterizó también el de bibliotecario escolar. En el documento difundido se considera al "responsable de la biblioteca escolar" como aquel profesional que “consigue que la biblioteca sea el centro principal de recursos para el aprendizaje tanto para el alumnado como para el profesorado con la función de apoyo al proyecto educativo del centro docente”. Esta es su misión. 

También el texto de marras describe el ámbito de actuación, el nivel de cualificación, la clasificación profesional y las competencias más relevantes del bibliotecario escolar. Asimismo, se enumeran sus funciones en nueve áreas, muchas de las cuales están recogidas ya en la normativa de algunas comunidades autónomas. A todo ello, se añade que muchas de esas funciones asignadas “se realizarán con ayuda del equipo directivo y/o de la comisión o equipo de la biblioteca”. Entiendo que este último aspecto tiene que ver con el escaso tiempo para el desempeño de la función del que normalmente disponen los responsables de las bibliotecas de los centros educativos en España.

Hasta que no se disponga de un profesional acreditado encargado de la biblioteca del centro a tiempo total o con un alto porcentaje de horario lectivo dedicado a esta función, el responsable necesitará irremediablemente a un equipo de apoyo que complete carga de trabajo. En consecuencia, parte de estas tareas corresponderán también a dicho equipo, aunque la realidad organizativa de escuelas e institutos se empecine en demostrarnos que esta solución es poco efectiva.

En este post relaciono y destaco aquellos conocimientos y labores que, bajo mi punto de vista, han de disponer y acometer las personas responsables de una biblioteca escolar activa. Sintetizo en tres áreas la compleja labor del bibliotecario escolar en un centro educativo dinámico que considera relevante el uso del servicio de biblioteca para enriquecer y mejorar su proyecto educativo.

Área pedagógica
  • Diseña y articula programas formativos de educación en el uso de la información y de recursos de aprendizaje (conocimiento de la biblioteca, de otros centros de aprendizaje y culturales y de los recursos que ofrece; habilidades y estrategias para aprender a investigar e informarse; apropiación de tecnología y competencia digital; talleres sobre entornos personales de aprendizaje, etc.) en coordinación con los responsables TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) o TAC (Tecnologías del Aprendizaje y la Comunicación). 
  • Diseña, coordina y articula programas generales de fomento de la lectura. 
  • Colabora con los equipos docentes en la configuración del itinerario de lectura. 
  • Conoce y facilita estrategias metodológicas y repertorios de textos al plan de lectura, resolviendo los apoyos específicos requeridos por el profesorado. 
  • Apoya e incentiva la realización de proyectos aula/biblioteca, proyectos documentales integrados, proyectos interdisciplinares, proyectos de innovación...  
Ilustración de Teresa R. Súnico

Área de comunicación, proyección y cooperación
  • Promueve actuaciones vinculadas al fomento de la lectura en colaboración con los departamentos o ciclos. 
  • Difunde la información pedagógica y cultural del centro. 
  • Mantiene colaboración con el coordinador del plan de lectura si lo hubiere. 
  • Asesora al profesorado en estrategias de uso pedagógico de la biblioteca y promueve su utilización. 
  • Promueve la participación de las familias en actividades de fomento de la lectura. 
  • Difunde la colección, los recursos y contenidos seleccionados, creando y utilizando los productos y herramientas necesarios para darlos a conocer a la comunidad educativa. 
  • Organiza y gestiona el portal digital de la biblioteca para acciones de comunicación. 
  • Asesora al profesorado y promueve la colaboración en actuaciones y programas relacionados con la formación del alumnado en habilidades de uso de la información y desarrollo de competencias informacionales. 
  • Mantiene colaboración con el coordinador TIC o el responsable de las TAC para el desarrollo de programas específicos de competencia digital articulados desde la biblioteca escolar. 
  • Implica a los equipos docentes en la selección y preparación de materiales y recursos de aprendizaje. 
  • Gestiona los canales de comunicación y dinamización en línea de la biblioteca del centro (administración de comunidades). 
  • Diseña e implementa programas específicos de carácter cultural para las familias del centro. 
  • Establece canales de colaboración y comunicación con otras instituciones y entidades (bibliotecas municipales, asociaciones…).
Área de organización y gestión
  • Conoce el marco normativo regulador estatal y autonómico de las bibliotecas escolares. 
  • Realiza el tratamiento técnico, organiza y gestiona la colección y selección libraria y no libraria. 
  • Conoce el funcionamiento y usa la aplicación para la automatización de la colección (Abies, Pérgam, Meiga, Absys…). 
  • Conoce y usa bases de datos para la importación de registros. 
  • Conoce y maneja la CDU adaptada al contexto escolar. 
  • Gestiona el servicio de préstamo.
  • Recepciona y trata la información pedagógica y cultural del centro. 
  • Coordina y establece criterios de expurgo, selección, actualización y adquisición de materiales, de su circulación y de su explotación, en función de las necesidades del centro.
  • Coordina la organización de los tiempos y utilización de los espacios de la biblioteca.
  • Elabora el plan de trabajo de la biblioteca escolar, atendiendo al proyecto educativo del centro. 
  • Colabora en la elaboración de las normas de uso y funcionamiento de la biblioteca. 
  • Apoya al plan de lectura y al resto de programas y proyectos del centro a través de provisión de recursos específicos y de actividades en colaboración con los coordinadores de los mismos. 
  • Atiende a los miembros de la comunidad educativa en sus necesidades informativas y formativas. 
  • Organiza y gestiona repositorios de contenidos y de producciones digitales. 
  • Mantiene los espacios y sitios web generados por la biblioteca escolar en colaboración con el coordinador TIC o el responsable TAC.
  • Filtra y redistribuye recursos y contenidos digitales, gestionando y facilitando entornos informacionales específicos a requerimiento del alumnado y del profesorado (selección de recursos digitales y librarios en función de proyectos o trabajos). 
  • Realiza labores de edición de las producciones digitales de la comunidad educativa. 
  • Elabora la memoria anual de la biblioteca y coordina las autoevaluaciones periódicas que se acometen. 
  • Implementa herramientas de autoevaluación de los servicios, programas y actuaciones de la biblioteca.