martes, 16 de agosto de 2016

Congresos y encuentros estatales de bibliotecas escolares

En dos décadas el sector educativo que trabaja por las bibliotecas escolares en España ha tenido varias oportunidades para encontrarse y conocer las políticas educativas y las realidades de este ámbito en el territorio insular y peninsular. Tres han sido los eventos de carácter estatal celebrados desde 1997 a 2016, que han hecho posible convocar a las personas vinculadas a este campo de acción educativa (docentes, asesores, técnicos docentes, jefes de servicio, inspectores...), analizar y conocer la situación de las bibliotecas de los centros de senseñanza obligatoria, facilitar formación e ideas a las distintas administraciones para intervenciones específicas en sus territorios, proponer marcos de referencia para orientar a las administraciones de las distintas comunidades autónomas y a los agentes implicados en el sostenimiento de estos recursos, conceptualizar las bibliotecas escolares que queremos como entornos dinámicos.

El I Encuentro Nacional de Bibliotecas Escolares de Madrid constituyó un hito para el devenir de las bibliotecas escolares españolas, marcando un punto de inflexión en el movimiento de impulso real de las bibliotecas en gran parte del territorio nacional, tanto en cuestiones de carácter conceptual como de iniciativas de las administraciones públicas. Fue un evento celebrado en noviembre de 1997, organizado por el Ministerio de Educación y Cultura y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. Los 5 grupos de trabajo formados hicieron una magnífica labor generando un documento de conclusiones finales:
1: Concepto, modelo, funciones y gestión de la biblioteca escolar. La biblioteca escolar es un espacio educativo, un centro de recursos documentales multimedia al servicio de la comunidad educativa. La biblioteca escolar tiene una serie de funciones educativas: fomento de la lectura, formación en la búsqueda, análisis y tratamiento de la información, fomento de la expresión y la creatividad, educación en el ocio y tiempo libre, información y orientación.... 
2: Perfil y formación del bibliotecario escolar. Se recomendaba en una primera fase la asignación de un mínimo del 50% del horario lectivo y complementario. 
3: Las redes de bibliotecas escolares y su funcionamiento. Se anticipan ya las unidades centrales o gabinetes de apoyo y se decía que el plan de implementación tendría un horizonte máximo de 10 años, es decir, en 2006 el proceso de articulación de la red de bibliotecas escolares españolas estaría culminado. Ya vemos que la realidad ha sido otra. 
4: Relaciones entre la biblioteca escolar y la biblioteca pública.
5: Estrategias de sensibilización social sobre la biblioteca escolar.
En el año del evento, y a partir de él, hubo iniciativas de las administraciones en pos de las bibliotecas de los centros educativos. Una de ellas, auspiciada por el Ministerio de Educación y Cultura y de carácter experimental (1997), fue el Plan de mejora de las bibliotecas escolares en colegios e institutos dependientes del territorio MEC. Otra actuación del Ministerio, con dotación económica para los centros premiados, fue el Concurso nacional de proyectos de ideas para la mejora e innovación de las bibliotecas de los centros escolares. En Navarra durante el curso 1988/1989 el Departamento de Educación ya implementa actuaciones específicas para sus bibliotecas escolares. La Delegación Territorial de Educación de Málaga inició el Plan Provincial para el desarrollo de las Bibliotecas Escolares en el año 2000. El Plan experimental de bibliotecas escolares de la Región de Murcia data de 2002. Pero no es hasta el año 2005 que en todo el territorio se empieza a dedicar atención y esfuerzos a las bibliotecas escolares, impelido por una acción específica en política educativa del Ministerio de Educación y Cultura.

Un aspecto esencial a la hora de que estos eventos adquirieran sentido radicaba en disponer de estudios solventes sobre la situación y evolución de las bibliotecas escolares. En todos los encuentros, afortunadamente, ha habido información más que suficiente sobre el estado de las bibliotecas en España. Para el Encuentro de 1997 se disponía del estudio realizado por Mónica Baró y Teresa Mañà: Las bibliotecas escolares en España. Análisis de los resultados del estudio sobre la situación.1995/1996. A partir de ahí, durante años sucesivos hasta el siguiente Congreso en 2006, algunas comunidades abordaron estudios para analizar la situación de sus bibliotecas escolares: Navarra (1998), Andalucía (1999), Extremadura (2000), Murcia (2002), Castilla-La Mancha (2003), etc.

El lustro comprendido entre 2005/2010 es el período de más actividad administrativa en torno a las bibliotecas escolares españolas, coincidente con las ayudas económicas del Ministerio a las comunidades autónomas. Es precisamente en este ciclo álgido cuando se celebra el Primer Congreso Nacional de Bibliotecas Escolares (Salamanca, octubre de 2006). El Congreso se planteó "reunir a instituciones y personas con capacidad para inducir, plantear y desarrollar actuaciones que pudieran producir avances reales en la implantación de las bibliotecas escolares en nuestro país e impulsar el diálogo y la cooperación entre las distintas administraciones, para trabajar, en el futuro, en el establecimiento de mecanismos que permitan armonizar las políticas de desarrollo de las bibliotecas escolares". En esta ocasión se dispuso de un estudio de situación de las bibliotecas titulado Las bibliotecas escolares en España. Análisis y recomendaciones. 2005.

Entre las conclusiones, destaco:
  • Se insta a las administraciones públicas a crear la figura del responsable de la biblioteca escolar, el cual debe tener las competencias pedagógicas y documentales que le permitan trabajar conjuntamente con el claustro de profesores y contar con la dedicación horaria suficiente para desarrollar sus funciones.
  • Se solicita a las administraciones públicas la creación de centros de apoyo que den servicios técnicos, formativos y documentales a las bibliotecas de las redes.
  • Se constata la utilidad de disponer de estudios que analicen la situación global de las bibliotecas escolares.
  • La biblioteca escolar es un elemento de innovación imprescindible para la promoción de hábitos de lectura sólidos, pieza fundamental para el proyecto pedagógico y didáctico del centro, así como herramienta de integración que favorece la igualdad de oportunidades.
Ilustración: Teresa R. Súnico
De 2005 a 2011 prácticamente todas las comunidades llevan a cabo planes de lectura y de bibliotecas escolares que coadyuvaron a la mejora de las infraestructuras bibliotecarias, a la formación del profesorado y a la puesta en valor de este recurso. Es en este contexto de implementación de políticas de apoyo a las bibliotecas cuando el Ministerio de Educación convoca un Congreso Nacional bajo el lema Bibliotecas Escolares en Tránsito (Galicia, noviembre 2011). Entre los objetivos: actualizar el conocimiento sobre las funciones de la biblioteca para dar respuesta a una sociedad cambiante, difundir prácticas exitosas, propiciar intercambio y abrir cooperación entre diferentes comunidades, conocer investigaciones relacionadas con la lectura y acceso a la información, reflexionar sobre el papel de la Administración educativa en el impulso de prácticas excelentes.

La celebración del Congreso Nacional en Santiago de Compostela en 2011 coincide con un momento extraordinario en la producción de conocimiento en torno a las bibliotecas escolares. Este hecho se reflejaba en las publicaciones de documentos de referencia y estudios por las distintas comunidades, la proliferación de portales institucionales, los actos de reconocimiento y premios, la difusión de prácticas excelentes, el desarrollo del ecosistema de blogs específicos de bibliotecas, las numerosas actividades formativas, la existencia de revistas específicas institucionales, etc. A este ciclo efervescente en actividad en pos de las bibliotecas escolares por las distintas administraciones e instituciones, se une un enorme esfuerzo realizado en los centros educativos por adecuar y mejorar las infraestructuras, visibilizar el quehacer de las bibliotecas y darles utilidad.

En este Congreso se disponía de dos estudios muy interesantes: Bibliotecas escolares "entre comillas". Estudio de casos: buenas prácticas en la integración de la biblioteca en los centros educativos, de carácter cualitativo y Las bibliotecas escolares en España. Dinámicas 2005-2011. También se presentó una extraordinaria y necesaria herramienta de evaluación: Bibliotecas escolares ¿entre interrogantes? Preguntas e indicadores para mejorar la biblioteca. 

Pero el documento principal del Congreso fue el Marco de referencia para bibliotecas escolares.  Se trata de unas "orientaciones" en 71 páginas dirigidas a todos los miembros de la comunidad escolar, especialmente a los responsables de las políticas educativas y a cuantos técnicos y asesores docentes deben poner en marcha, asesorar o evaluar bibliotecas escolares". Efectivamente, el documento aporta orientaciones que a nada obliga a las comunidades autónomas, pero al menos señala un camino a la luz de la experiencia y el conocimiento para quienes tengan voluntad política de recorrerlo.

A partir del último Congreso, ese tránsito premonitorio del título, ese paso de un estado a otro, en una gran parte de las comunidades autónomas derivó en regresión de las políticas de impulso y apoyo a las bibliotecas de los centros. En la mayoría de regiones las condiciones mínimas en las que se trabajaba en las  bibliotecas y los programas para sostenerlas han desaparecido, en otras las iniciativas y apoyos se estancaron y en varias se progresa con tímidos avances mantenidos por una básica estructura de personal responsable de los apoyos a los centros. Sin embargo, en todas quedan pendientes los elementos nucleares que proporcionen consistencia real al ecosistema bibliotecario escolar.

Como he señalado, en todos los eventos se disponía de un diagnóstico y análisis de situación de las bibliotecas escolares, muy necesarios para la toma de decisiones y el establecimiento de líneas de trabajo y de futuro. También en las tres ocasiones son recurrentes asuntos que si bien se abordan, son reconocidos como vitales e incluso suscitan consenso, no llegan a solventarse. Se trata de temas nucleares que tienen que ver con los centros de apoyo y de referencia estatal y autonómicos, el perfil y acreditación del responsable de la biblioteca, el puesto de trabajo y los horarios de dedicación, las formas de articular la incorporación del uso de las bibliotecas a las dinámicas de los centros, fundamentalmente. 

En consecuencia, para un cuarto congreso o encuentro estatal convendría disponer de un estudio actualizado y ampliado de situación de las bibliotecas escolares en España a partir de 2011. Nos ayudaría a emprender, tras su análisis, los retos de futuro con el fin de armar el sistema bibliotecario escolar y articularlo con equidad de manera que puedan superarse los desajustes y diferentes niveles de desarrollo entre comunidades autónomas. Junto a este estudio, el próximo encuentro ha de intentar solventar, además, los siguientes asuntos:
  • Creación de unidades o gabinetes de apoyo a las bibliotecas escolares en las administraciones donde no se han configurado y consolidación de las existentes.
  • Presentación del portal estatal de referencia de bibliotecas escolares para dar cobertura a las necesidades específicas de las bibliotecas de los centros educativos.
  • Creación del puesto de trabajo de responsable de biblioteca en la estructura orgánica de los centros y procedimiento para su acreditación.
  • Elaboración del mecanismo legislativo que impela a todas las comunidades a poner en marcha los asuntos anteriores en un plazo estipulado y conseguir "armonizar las políticas de desarrollo de las bibliotecas escolares".
A los tres eventos citados tuve la fortuna de asistir como miembro de grupo de trabajo específico en la primera ocasión, como relator de un programa de la Administración en la segunda y como técnico docente en política de desarrollo bibliotecario en la última. En los tres momentos pude comprobar la ilusión, la confianza, la disponibilidad, la competencia, la voluntad de cambios y de avances de los profesionales docentes asistentes y, sobre todo, el anhelo de ver culminada y articulada la red de bibliotecas escolares de España. Percibí las dificultades permanentes de las diecisiete administraciones por conformar una acción coherente. Detecté la debilidad del Ministerio por articular una actuación conjunta. También advertí su fortaleza y capacidad para iniciar políticas y poner a disposición recursos que realmente movilizan a las regiones, demostrándose eficaces. 

Diecinueve años han transcurrido desde el primer encuentro estatal de bibliotecas escolares y, como he señalado, quedan pendientes elementos esenciales y nucleares para darles la estabilidad necesaria. ¿Para cuándo el cuarto encuentro o congreso dedicado a las bibliotecas escolares de España? y, esta vez, ¿con qué lema?

miércoles, 3 de agosto de 2016

Campaña de visibilidad de las bibliotecas escolares o sueño de una tarde de verano


Leía en un post de la comunidad Baratz titulado "La fuerte relación entre los rendimientos de los estudiantes y las bibliotecas escolares" que no hay día en que la utilidad de las bibliotecas escolares no sea puesta en duda, y más en una sociedad tan digital como en la que vivimos. Las bibliotecas escolares tienen que demostrar su valor de manera constante e ininterrumpida. Quizás este reto sea el que haga que las bibliotecas escolares estén siempre en constante evolución, adaptación y transformación. Efectivamente, pareciera que las bibliotecas escolares tuvieran que reivindicarse constantemente y recordar a todos los agentes de la comunidad que existen, que son, que están ahí para enriquecer y apoyar el proyecto educativo de cada centro, que son útiles, que son parte sustancial de la institución educativa.

Esta situación, esta realidad, convierte, curiosamente, a las bibliotecas en recursos y entornos de resistencia en muchísimas escuelas e institutos. Resistencia como una manera de ser y estar en los centros. Resistencia referida a las dificultades encontradas continuamente para sostenerse en el tiempo, pero sobre todo como fortaleza ante las vicisitudes y coyunturas adversas tanto internas como externas. Resistencia que ha proporcionado a las bibliotecas escolares fuerza y confianza en su quehacer, capacidad de soportar contratiempos y de sortear a oráculos pronosticando su desaparición e inutilidad. Un extraordinario fenómeno que habría que analizar y estudiar por su singularidad en el sistema educativo español.

En un post anterior abordé los retos de futuro para la consecución generalizada en nuestro país de bibliotecas escolares operativas. Entre los retos indicaba el que tiene que ver con la realización de campañas de visibilidad y actividades in/formativas sobre el quehacer de las bibliotecas escolares. Defendía una campaña que tendría como finalidad básica superar los conceptos erróneos y lugares comunes relativos a las funciones de las bibliotecas, persistentes todavía en las mentes del profesorado y de otros agentes educativos. Y argumentaba que la consecución de este reto era responsabilidad del centro educativo y de las administraciones autonómica y estatal. A tenor de lo escrito hasta ahora, el lector puede colegir que la campaña consistiría, entonces, en una loa a la resistencia de la biblioteca escolar, a su proximidad ante las necesidades de educación humanística del alumnado y a la confianza que en ella se puede depositar para la mejora del proyecto educativo. También puede discurrir que podríamos ponernos manos a la obra.

Cierto es que restan desafíos por superar (acreditación del responsable, normativa básica estatal, gabinetes de apoyo, etc.) de alta prioridad para la generalización de las bibliotecas que queremos. De eso no hay duda. Además, son necesarios para equilibrar los desajustes del desarrollo bibliotecario entre comunidades autónomas. Por esta razón pueden ustedes inferir que dedicarnos ahora a diseñar e implementar una campaña de visibilidad de las bibliotecas escolares no es reto que urja, apremie, pida paso y con bulla nos susurre al oído: ¡vamos!, ¡vamos! Pues no sé. 

A lo mejor priorizar una campaña ayuda a priorizar. Así que propongo alterar las prioridades de los retos de marras y lanzo la noble y magnífica, a la vez que sobria y sencilla, propuesta de armar una campaña para todos. ¡Campaña ya!, porque se necesita información y conocimiento de parte de la comunidad educativa sobre el papel que desempeñan y pueden desempeñar las bibliotecas escolares. ¡Campaña sin demora!, por la necesidad de persuadir y de hacer ver a los equipos directivos y demás agentes educativos (asesores, inspectores, técnicos docentes...) no solo la bondad del recurso, que también, sino cómo servirse de él para la mejora de la práctica.

Pongámonos a pensar y a diseñar una campaña que acompañe durante un año académico al profesorado. Una campaña que acampe en cada centro educativo de ciudad o pueblo, que se note en los centros durante cada trimestre porque algo "pasa", que sea un hito en las actuaciones de las administraciones, que se palpe por la comunidad educativa. 

Hay que reconocer que los actores principales de la campaña son los responsables de bibliotecas que pueden mostrar en sus centros y en otros el potencial de las bibliotecas. Esta labor y colaboración es esencial. Para ello se pueden arbitrar múltiples estrategias. Pero es evidente que han de verse complementadas con apoyos externos de otros agentes por una cuestión de planificación, organización y logística, obviamente. 
Ilustración: T. Súnico

Se trataría de acometer una campaña estatal y autonómica, por aquello de las competencias en materia educativa, con un eje común que no dé lugar a dudas y zarandeos. Una campaña cuyo eje principal se proyecte en los centros educativos, con actos in/formativos, con asesoramientos, demostraciones, apoyos, con presencia, pero no de presencia mediática. ¡No!, ¡no!, ¡no! ¡Que no! No hablo de una campaña de visibilidad desplegando y distribuyendo carteles, dípticos, marcapáginas, chapas, camisetas, gorras, cuñas, vídeos, iconos, logos...¡No!, Viralizar eslóganes, buenas intenciones, lugares comunes, frases grandilocuentes en twitter, en televisión, en radio, en facebook, en youtube, no sirve mucho a la causa bibliotequera que aquí nos convoca. Toda esta farfolla nos la podemos evitar con un ahorro sin precedentes en campaña conocida por estos lares.

¡Atención curiosos lectores! Me refiero a una campaña que no se centre en abordar los cometidos de la biblioteca, las tareas y funciones de los responsables y lo que la normativa prescribe respecto a su papel y uso. Sobre esto, poquito. Aludo a una campaña que enfatice en todo aquello que hace y puede hacer la biblioteca de un centro educativo para apoyar la labor docente y mejorar la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Sugiero una campaña que prescinda de "expertos" cuya trayectoria no viniera acreditada por su estadía en bibliotecas escolares. Propongo una campaña que rehúya actos multitudinarios y diseños formativos psicodélicos y abrace las acciones de proximidad. 

Afortunadamente, a través de ejemplos y prácticas reales de bibliotecas operativas y destacadas, que las hay en todo el territorio nacional, podemos ilustrar ese objetivo mayor. Nos bastaría con los que saben de bibliotecas, con los que en el gremio docente "saben hacer", que son muchos en las diecisiete Comunidades Autónomas, más Ceuta y Melilla. Entre esa plétora encontramos afortunadamente a muchos docentes responsables del recurso dispuestos a iniciativas vinculadas a la campaña; también, créanme, a inspectores, técnicos docentes, asesores...El despliegue de estos profesionales en actos de campaña es clave para manejar mensajes coherentes y ejemplares. Que se impartan charlas, que se monten exposiciones, que se seleccionen prácticas exitosas, que se ayude a generar ideas, que se reúna a los equipos directivos, que se organicen jornadas para los responsables de bibliotecas y sus equipos, que se intervengan en claustros... 

¿Y si la Administración no acomete una campaña de esta o parecida naturaleza? Pues, chicos y chicas, remánguense, carguen la tableta, colóquense el mono, el casco y los guantes. La campaña la hacemos nosotros. ¡Ea! ¡Si es que, reitero, una de las actuaciones principales de la campaña la han de llevar a cabo los propios responsables de las bibliotecas escolares para poner en valor el trabajo y la actividad del recurso! También, donde hubiere, pónganse los grupos de cooperación bibliotecaria las pilas y lancen una pequeña campaña en sus zonas de influencia. 

Entre los acuerdos tomados en la reunión del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB), celebrado en Ceuta el 9 de marzo de 2016 se adoptó la creación de un "grupo de trabajo para llevar a cabo las acciones de impulso de las bibliotecas escolares que incluirá también el diseño de un modelo de biblioteca escolar inclusiva y accesible". En el II Plan Estratégico del CCB, 2016/2018, se indica que "otro aspecto relevante de este nuevo Plan es el impulso a las bibliotecas escolares como pieza fundamental para dotar a toda la comunidad de las habilidades necesarias en el manejo de la información propias de la sociedad del conocimiento en la que vivimos". 

Pues aquí les dejo una idea para el impulso:
Título: Campaña de visibilidad de las bibliotecas escolares.
Eslogan: Por unas bibliotecas escolares activas.
Duración: Curso 2016/2017 (o siguiente).
Recursos: Los humanos ya disponibles y competentes que abundan en el gremio docente.
Escrito queda este sueño de una tarde de verano.