sábado, 5 de noviembre de 2016

RBE: Una apuesta real por las bibliotecas escolares

Se cumplen 20 años del programa que ha llevado a las bibliotecas escolares portuguesas a transformarse en entornos dinámicos y en centros de recursos educativos y de aprendizaje relevantes del sistema escolar del país vecino. 

De Portugal he aprendido mucho en lo que a política bibliotecaria escolar se refiere. Allá por el año 2006, invité a la actual coordinadora nacional del programa RBEManuela Pargana Silva, a impartir una conferencia en Málaga sobre el modelo que estaban implantando. Nos impresionó la claridad de ideas y la determinación política del planteamiento a medio y largo plazo. Sabían qué querían, cómo lo iban a llevar a cabo, con qué recursos económicos y humanos contarían, en qué fases lo desarrollarían, cómo evaluarían y realizarían el acompañamiento y los apoyos... Es decir, disponían de una visión estratégica y de garantías de cobertura a los centros, también, hay que decirlo, de liderazgo, encarnado en Teresa Calçada en aquel momento, coordinadora nacional. Y esto, queridos lectores, entre otras cuestiones, es vital para llevar a cabo un plan nacional de esta envergadura. 

Una de las claves del salto cualitativo que han experimentado las bibliotecas de los colegios e institutos deriva de la apuesta decisiva del gobierno luso por el desarrollo efectivo y estable del ecosistema bibliotecario escolar desde una voluntad política que conllevó, y conlleva, inversiones sustanciales en recursos humanos y materiales.




Otra de las claves ha radicado en la configuración inicial de un gabinete de personas especializadas que implementaron las distintas fases por las que ha pasado el programa de bibliotecas escolares en estas dos décadas y, también, a partir de 2005, en la creación de una estructura intermedia de profesores con formación posgraduada en bibliotecas escolares para realizar el apoyo y acompañamiento a los centros (coordinadores interconcelhios). Asimismo, la puesta en marcha de servicios de apoyo a las bibliotecas escolares con la participación de la red pública de lectura ha constituido un factor de desarrollo positivo de las bibliotecas de colegios e institutos, que los ha vinculado a la estructura bibliotecaria con trayectoria y experiencia en los pueblos y ciudades del país. 

Todo este esfuerzo se proyecta en la actualidad en el trabajo que desarrollan más del mil bibliotecas escolares portuguesas que disponen de un profesor bibliotecario a tiempo completo para llevar a buen puerto la importante misión de este entorno de enseñanza y aprendizaje.

Otro elemento clave del buen hacer de los dirigentes del programa ha consistido en una planificación estratégica acorde con los cambios tecnológicos, los avances en las propias escuelas, el acompañamiento en la formación del profesorado implicado y de los equipos directivos y, fundamental, el desarrollo normativo para dar cobertura al sistema bibliotecario con la finalidad de convertirlo en recurso sostenible (evaluaciones y estándares del quehacer de las bibliotecas, cualificación del profesor bibliotecario, acreditación y dedicación horaria específica del mismo,  programas de trabajo en las bibliotecas con contenidos vinculados al currículo, documentos de referencia, etc.). 

Muestra de esta claridad de visión a medio y largo plazo es el recién lanzado Programa estratégico para el período 2014/2020en el que se plantean trece líneas de trabajo para el futuro de las bibliotecas escolares como centros que acompañan el proceso de cambio y mejora de las escuelas.

¡Enhorabuena a los centros educativos y al profesorado luso por sus bibliotecas escolares activas!

martes, 1 de noviembre de 2016

El lunes a primera hora, biblioteca

Cuando se me inquiere por la conveniencia de configurar horarios fijos o flexibles de asistencia a la biblioteca escolar, siempre respondo que unos u otros devienen, con matices, de la actividad demandada por el profesorado a instancias, o no, de la propia biblioteca escolar.

Vaya por delante que no participo de la idea de diseñar un horario fijo 
de asistencia a la biblioteca durante todo el año académico para cada grupo de nivel y para cada semana lectiva. Que el grupo de tercero A tenga el lunes a primera hora y el martes a tercera un hueco fijo reservado durante todo el año para usar o asistir a la biblioteca es absurdo. La biblioteca es un recurso y un entorno dinámico con múltiples posibilidades de uso, no es una asignatura que se imparte. Este es el peligro del horario fijo para un año académico, crear una obligación de ir a la biblioteca, muchas veces porque toca. ¿Para hacer qué? 

Ilustración: T. Súnico
Una cosa es configurar horas fijas semanales para el uso de los servicios que ofrece la biblioteca: Se puede establecer un horario para la consulta, para el préstamo, la devolución, el asesoramiento, etc., también para 
las tareas técnicas y de mantenimiento. Otra cosa muy distinta es arbitrar horarios de sesiones específicas planificadas para llevar a cabo programas formativos o actividades de fomento lector.

Evidentemente, si el centro ha arbitrado un programa formativo articulado por la biblioteca escolar para un trimestre, sí es necesario un horario fijo y acotado temporalmente exclusivo para los grupos que vayan a implementar dicho programa. Cuando acaba el programa finaliza esa reserva horaria
 y se libera para las peticiones de los distintos grupos del centro o las asignaciones para exposiciones, presentaciones, etc.

Estas sesiones específicas vinculadas a un programa, a un trabajo de investigación o documentación, a una experiencia literaria, etc., han de ser requeridas por el profesorado y, en función de los contenidos, del conjunto de actividades diseñadas y de la disponibilidad horaria, el responsable de la biblioteca arbitrará el horario de visitas para uno o varios grupos en concreto. Esta forma de operar ha de convertirse, a mi entender, en prioritaria para una asignación racional, funcional y adecuada de horarios a los grupos.