lunes, 16 de enero de 2017

Lo mucho que importan las bibliotecas escolares

De acuerdo que las bibliotecas escolares no son instituciones (las instituciones, obviamente, son los centros a los que pertenecen) como lo son las bibliotecas públicas, universitarias, especializadas...; de acuerdo que su papel es singular pues obedecen indefectiblemente a cada proyecto educativo y centro. Pero existen, están ahí, tienen algunos elementos comunes con otras bibliotecas, realizan una importante labor para la comunidad educativa, contribuyen a generar valor al proyecto de cada centro, etc. Por tanto, es un tipo de biblioteca, ¿o no? Si consultamos el directorio de bibliotecas españolas del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, comprobamos que no aparecen las bibliotecas de instituciones de enseñanza obligatoria por parte alguna. Sin embargo, sí se contemplan en el directorio a las bibliotecas de instituciones de enseñanza superior. ¡Y mira que hay miles y miles de bibliotecas de centros de educación obligatoria realizando un trabajo encomiable en España! ¡Invisibles!

En la formación del profesorado la capacitación en bibliotecas escolares no es una línea de actuación prioritaria, pues el imperio del plurilingüismo, de las TIC, de las TAC, de la formación de los equipos directivos, las competencias claves/básicas, etc., requieren de recursos y atención plenas. Esta realidad, apenas deja unas migajas de iniciativas para la cualificación de los docentes encargados de las bibliotecas. Afortunadamente encontramos en la organización de la formación prácticas excelentes en algunas comunidades a través de la configuración de paquetes de contenidos e itinerarios formativos rigurosos. Sin embargo, hay un factor que genera hartazgo en el profesorado responsable de biblioteca e inhibición hacia cualquier oferta formativa en este ámbito. Me refiero a la escasa o nula perspectiva que el profesorado encuentra en una formación que no revierte en una acreditación específica (exceptuando los puestos específicos recientemente contemplados en Cataluña).

Y en las evaluaciones institucionales ¿aparecen las bibliotecas escolares? Poco a poco, de manera tímida, en los estudios generales, en las autoevaluaciones de los centros y en las evaluaciones externas de institutos de evaluación oficiales o de otros organismos e instituciones, se contemplan dimensiones e indicadores que empiezan a medir actividades y servicios de las bibliotecas escolares. Algo es algo.

Respecto a la difusión de la actividad de las bibliotecas, desaparecidos los premios anuales de buenas prácticas de bibliotecas escolares a iniciativa del Ministerio, con su respectiva publicación, sólo algunas comunidades autónomas mantienen esta actuación tan importante de poner en valor el quehacer de sus bibliotecas. 

A fecha de hoy, las revistas institucionales del ámbito educativo con recorrido, ahora en digital, que daban difusión a la actividad de las bibliotecas de sus respectivas comunidades autónomas no manifiestan un tratamiento de publicaciones estables: Pinakes, Abareque, Libro Abierto... Libro Abierto ha permanecido prácticamente dos años sin actualizarse (febrero 2015/diciembre 2016), pero afortunadamente reinicia su actividad con una etapa llena de novedades. En la revista Mi Biblioteca, desde el año de su fundación, sí encontramos una sección fija dedicada a bibliotecas escolares. Sin embargo, esta publicación periódica es apenas conocida/leída en el mundo escolar y educativo. Por tanto, invisible para el personal responsable de las bibliotecas escolares.

Ilustración: T. Rodríguez Súnico
Digno de destacar es la creación y proliferación de blogs específicos de bibliotecas por parte de los propios centros educativos. De tal manera que es en este ecosistema bloguero donde podemos visualizar, recabar y conocer la actividad de las bibliotecas, las tendencias, las prácticas de interés, etc. Lo que sí se evidencia es que no existe un portal institucional estatal dedicado a las bibliotecas escolares. Solo detectamos una sección dentro de un portal mayor en el portal del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, de escasa utilidad para los responsables de las bibliotecas: leer.es. Portales de referencia sí existen en algunas comunidades autónomas más o menos actualizados y que, por lo menos institucionalmente, aportan visibilidad a sus bibliotecas (Andalucía, Cataluña, Extremadura, Galicia, Canarias...).

Numerosos estudios y evaluaciones han concluido sobre el determinante papel que desempeña el equipo directivo a la hora de que una biblioteca se sostenga y constituya un recurso clave y vital del colegio o del instituto. Por tanto, se torna en una pieza clave del centro y al director o directora del mismo, fundamentalmente, hay que apelar cuando las bibliotecas escolares se convierten en recursos residuales para la actividad escolar. La invisibilidad de la biblioteca escolar se manifiesta también en la impúdica actitud de mirar para otro lado de bastantes equipos directivos, también de la inspección, que actúan con laxo tratamiento de la normativa o de las instrucciones específicas de organización y funcionamiento de las bibliotecas de sus respectivas zonas allá donde está regulado este servicio o manifiestan escaso interés pedagógico por su funcionamiento allá donde carecen de legislación autonómica y hay iniciativas del profesorado.

Aunque sólo sea por unos días o semanas, los encuentros y congresos estatales otorgan visibilidad a las bibliotecas escolares, reavivando proyectos, difundiendo estudios, analizando o proyectando políticas... El último Congreso estatal específico de bibliotecas escolares se celebró en Galicia en el año 2011 con ideas y aportaciones sustanciales de avance y mejora. Hoy se torna necesario un encuentro estatal que marque horizonte. Que yo sepa no hay previsto otro encuentro o congreso que retome y renueve tantos asuntos pendientes para el desarrollo pleno de las bibliotecas de los centros educativos. Pareciera que en materia de bibliotecas escolares el territorio español se asemejara a un erial agostado, a un desierto inhóspito en cuanto a política bibliotecaria escolar de ámbito estatal se refiere, con varios oasis regionales en los que, afortunadamente, todavía se mantiene una llama de esperanza y buen hacer. 

La propia Administración coadyuva a la invisibilidad de las bibliotecas escolares al no articular un plan estatal de futuro para las mismas, sin generar gabinetes de apoyo, sin definir ni perfilar una política seria y sostenible de cobertura a las bibliotecas. José Antonio Millán, coordinador del informe sobre la lectura en España, 2017, declaraba en la presentación del mismo la ausencia de apoyos y dotaciones por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte a las bibliotecas escolares desde hace un lustro.

En el II Plan estratégico del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB, marzo, 2016), se plantea como un proyecto para el período 2016/2018 el desarrollo de "Acciones para el impulso de las bibliotecas escolares. Desarrollo normativo del art. 113 LOMCE", ya que se considera "el impulso a las bibliotecas escolares como pieza fundamental para dotar a toda la comunidad de las habilidades necesarias en el manejo de la información propias de la sociedad del conocimiento en la que vivimos". Muy bien, seguimos a la espera.

Pero la madre de todas las invisibilidades, la más lacerante, es la que se percibe en el propio centro educativo. ¿Por qué cuando se pregunta en encuestas internas o externas sobre la necesidad de la biblioteca casi todos la consideran y valoran y en el día a día, empero, se tornan prescindibles? ¿Por qué tanta desidia ante las resistentes bibliotecas escolares? ¿Habrá que pergeñar una campaña de visibilidad que empiece en el propio centro?

Deduzcan de lo antedicho lo mucho que importan las bibliotecas escolares en el país de las autonomías.