domingo, 23 de abril de 2017

La relectura como reconocimiento, día del libro y Juan Domingo Argüelles

Escribe Fernando Aramburu, galardonado por su excelente novela Patria con el premio de la Crítica 2016 de la Asociación Española de Críticos Literarios, que no hay mayor reconocimiento al esfuerzo de un escritor que volver de vez en cuando a sus obras. Y añade que "quizá no sea el libro perfecto ni el jaleado por los tasadores de la literatura el que despierte en nosotros el apetito de releer, sino aquel otro que, con independencia de la consideración que merezca a los expertos, nos dejó una impronta en la conciencia, nos ayudó a entender un poco el mundo y a entendernos, o simplemente contiene unos restos, de otro modo perdidos para siempre, de nuestro pasado" (Las letras entornadas, 2015)

Siguiendo este apunte del escritor vasco, hoy, día del libro de 2017, me apetece mucho celebrarlo releyendo fragmentos de diferentes libros de un prolífico y genuino autor mexicano que siempre he recomendado: Juan Domingo Argüelles. Por tanto, sirva el post como reconocimiento a este poeta y crítico, cuya escritura rica en reflexiones sobre el valor del libro y la lectura como afición y práctica individual no deja indiferente. 

Una parte importante de su obra está enfocada a pensar, repensar y expresar el fenómeno de la lectura, el comportamiento de los lectores, el para qué de la lectura (y de la no lectura), la función de las instituciones y de los mediadores

Gozando hoy del evento dedicado especialmente a los libros y de la relectura de varios de los textos publicados por Juan Domingo Argüelles, me he permitido extraer para compartir algunos párrafos memorables. Párrafos y páginas que arrojan luz y sugieren caminos sobre todo para el profesorado que ha de abordar procesos de mediación de lectura, siempre sutiles. Así que, tras un lento y apetitoso repaso de subrayados, anotaciones, apuntes y llamadas,  lo que sigue son un conjunto de ideas que suscitaron mi interés.


-"El libro no educa, no juzga, no alienta a tener un buen o mal comportamiento. En todo caso, el único consuelo que nos queda, a pesar de esta verdad, es que el libro puede servir para reforzar nuestros mejores sentimientos, ahí donde por supuesto los hay, es decir en el espíritu mismo de que lee. Como instrumento, el libro tiene el uso que el lector le dé". 

-"Que el libro, por sí mismo como objeto, transforma y mejora a todo el mundo es una de las grandes utopías culturales que, como toda utopía, también está teñida de algo de ceguera y de mucha obstinada ingenuidad. El principio que nos debería llevar a abrir un libro es el de avivar nuestra existencia; de modo que, al cerrarlo, tengamos mayores y mejores razones para vivir, pero no para vivir exclusivamente con el fin de leer libros, sino con el propósito de que, en nuestra vida, haya libros que nos hagan más feliz el hecho de vivir". 

-"El libro y la lectura jamás serán un fin, siempre serán un medio, un instrumento, y la vida hace uso de ellos para el menos soñar que se pueden alcanzar mayores intensidades espirituales e intelectuales. Del mismo modo que se digieren los alimentos, para convertirlos en energía vital, los libros sólo tienen sentido si conseguimos que sean combustible vital". 

-"Los libros nos ayudan a vivir pero no remedian, por arte de magia, las muchas desdichas que tiene la realidad cotidiana, más aún en un entorno desfavorecido. Eso, en todo caso, es lo que podemos lograr con los libros, con la lectura en su capacidad restauradora, y consoladora, a condición de que no se utilicen para mediatizarnos política, ideológica, tecnológica, económicamente, etc". 


En esta obra se reivindica la libertad de leer y la libertad de no leer y se aborda en profundidad lo más relevante en relación a la lectura que tiene que que ver no con cuánto se lee o deja de leer sino qué leer y para qué. Así, se dice que "la cultura (y la lectura) no es poderosa por sí misma, y de nada sirve acumularla si no nos revela una forma inteligible de nuestras vidas ni aporta a nuestros actos un auténtico interés vital".

-"La escuela ha sido culpable de un dogma que ha desterrado el placer y ha arrebatado a niños, jóvenes y adultos el derecho al disfrute. Allí donde se hace presente la recompensa o el castigo de la calificación, la lectura no puede desenvolverse. Allí donde leer es un acto disciplinado que se sostiene en el dogma pragmático y abstracto del provecho y la superación, lo único que se puede lograr son lectores frígidos". 

-"Cuando el discurso utilitarista elogia los beneficios de la lectura (o, sería más exacto decir, de la consulta de los libros) y afirma que la adquisición de conocimientos es fundamental para el éxito profesional y social, puede muy fácilmente conducir a la frustración, pues la realidad acaba aportándole a este tipo de visión su falso prestigio: es bien sabido que para tener éxito en la vida y dinero no es necesario leer libros". 

-"Una de las urgencias del sistema educativo es trabajar en un esquema más dúctil, menos rígido, más noble, para que los estudiantes, sin mecanismos coercitivos, por contagio del entusiasmo y casi sin darse cuenta, se vuelvan también lectores, dando reconocimiento y prestigio al enorme potencial del saber extracurricular". 


-"Las técnicas y los métodos son sin duda herramientas útiles para ayudarnos a promover, fomentar y animar la lectura en los niños y los adolescentes y jóvenes, pero más que todo ello, lo fundamental es el contagio del entusiasmo que muchas veces requiere, más que una preparación metodológica, un amor auténtico por el libro y la lectura y una disponibilidad indudable para compartir con los demás ese amor que nos lleva a buscar congéneres". 

-"Si no la escuela, si no el sistema educativo en su conjunto, que al menos lo comprendan los maestros o una buena parte de los maestros. Hay libros que sirven para dar clases, para aplicar exámenes y para aprobar y reprobar alumnos, y otros que no sirven en absoluto para esto. Estos últimos son los libros que nos recompensan con algo más que calificaciones aprobatorias; son los libros que integramos a nuestra vida y no nada más a nuestro aprendizaje para aprobar un examen, y son los libros también que no nos harán más importantes pero sí, quizá, menos crédulos: esos que no leemos porque nos da la gana y sin que tengamos que darle explicaciones a nadie".


-"Los libros tienen que servirnos para algo más que informarnos, para algo más que acumular lectura. A fin de cuentas, en los mejores libros hablan otras personas que escribieron libros porque quisieron hablar con los demás y no encontraron mejor vehículo que la letra impresa. Ésos son los libros vivos. Los demás no importan".


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lunes, 17 de abril de 2017

Los apoyos de la biblioteca al itinerario de lectura del centro


"La lectura cobra sentido cuando se refleja en nuestros actos. Cuando es posible advertir que somos unos antes de los libros y otros después de ellos: quizá, más respetuosos con los gustos y los intereses de los demás; más abiertos al mundo, y, por cierto, seguramente menos soberbios, menos arrogantes respecto de lo que sabemos y lo que ignoramos, porque si leer libros no es una práctica que sirva para conferirnos algunos beneficios humanos, entonces podemos estar seguros que no valen la pena tantos denodados esfuerzos ni tantos fatigosos discursos para hacer de la lectura una de nuestras aficiones". (Juan Domingo Argüelles, 2012)


El programa o proyecto de lectura de un centro puede contemplar un itinerario de lectura, entendido este como el conjunto de lecturas literarias, recreativas e informativas que en el proyecto educativo se ha dispuesto como fundamentales para que el alumnado adquiera experiencia lectora relevante y bagaje cultural. Estas lecturas que realiza el alumnado de una etapa completa son seleccionadas previamente por el profesorado, pudiendo participar en esta contribución el responsable de la biblioteca. La importancia del itinerario estará en el modo de abordar las lecturas para coadyuvar a experiencias lectoras positivas, sin convertir el canon o corpus de libros del itinerario en un recorrido rígido sino abierto más bien a continuas incorporaciones de títulos y formas de mediación y acompañamiento.
Il. T. Súnico

En este sentido, el profesor Juan Mata
 indica "que los libros que de veras han formado lectores suelen estar, por lo general, excluidos del canon [...]. No se trata, pues, de clases de libros, sino de formas de leer. […]  Ese carácter temporal y arbitrario de los cánones debería hacernos comprender que el problema no son las obras que comparecen en las aulas, sino el modo de abordarlas". Por otro lado, hace hincapié en que "el talento y la maestría de los profesores determinan la aceptación o el rechazo por la lectura" y que "hacer conciliables todas las lecturas debe ser nuestro compromiso con los alumnos. Lo que importa no es la edad del barco o la lejanía del puerto, sino el tiempo de la travesía". 

El itinerario de lectura de un centro ha de contribuir a la formación del lector, a la apreciación de la lectura para el gozo y desarrollo personal, a la generación de una experiencia lectora compartida, a la graduación flexible de lecturas que permitan generar un sentido de pertenencia a una comunidad de lectores, al establecimiento de relaciones entre muchas y diversas lecturas y de vínculos con la tradición cultural. 

Considerando que es una parte importante del tratamiento de la lectura en el centro, la inclusión del itinerario de lectura al plan de trabajo de la biblioteca escolar es recomendable. Me refiero a la incorporación tanto de la relación de títulos del itinerario como de cursos/edades a los que van dirigidos, pues ello derivará en la determinación de las características de los apoyos al profesorado y al alumnado por parte de los servicios de la biblioteca.

¿En qué consiste el apoyo al itinerario de lectura? Básicamente tiene que ver con:
  • Garantía de provisión y disponibilidad de ejemplares (mínimo para un grupo estándar de una clase), 
  • reposición y buen estado del grupo de libros,
  • posibilidad de ofrecer un repertorio de actividades previas y posteriores a la lectura de algunos de los títulos del itinerario.
Por tanto, una de las acciones de la biblioteca puede consistir en el diseño y preparación de actividades antes de la lectura de cada título del itinerario para llevarlas a cabo en su espacio a fin de que cada grupo/clase disponga de una introducción común al título/tema/autor (durante la lectura cada maestro o profesor en su aula desarrollará las estrategias apropiadas de mediación y acompañamiento)  y un conjunto de actividades/propuestas al final de la lectura como colofón de la experiencia (debate final, valoraciones/conclusiones de la experiencia lectora, visionado de películas o documentales relacionados con la historia, producción artística, representación teatral, elaboración de un cómic, producción de un book tráiler...).

De esta manera el profesorado del centro dispondrá de referentes y propuestas para abordar el acompañamiento de la lectura de los libros del itinerario del centro y la biblioteca adquirirá un papel de apoyo en un apartado concreto de la política de lectura del proyecto educativo.