sábado, 11 de febrero de 2017

Saber algo de y sobre bibliotecas escolares (I)

Toda selección es subjetiva, evidentemente. Esta que ofrezco, caro lector, también. Obedece el resultado de esta criba a un diáfano criterio: constituye el corpus de textos de los que mucho he aprendido para poder trabajar en las bibliotecas de los centros, asesorar al profesorado, realizar labores técnicas y de acompañamiento, pergeñar estrategias de implementación desde la administración educativa, diseñar contenidos para la formación, etc. Algunos son obras de diversos autores iberoamericanos leídos y releídos; otros producidos por mí, escritos y reescritos -excusen el atrevimiento, pero hay que reconocer que escribiendo se aprende un montón-, otros elaborados en colaboración con extraordinarios colegas comprometidos con el buen hacer de las bibliotecas de los centros de enseñanza obligatoria. De todas las lecturas/escrituras salí enriquecido y bien nutrido.

Seas responsable de una biblioteca escolar, miembro del equipo de apoyo, asesor con competencias en la formación en este ámbito, técnico docente de alguna consejería de educación, persona contratada para realizar labores en las bibliotecas de los centros, es fundamental, a mi parecer, leer/conocer/aprehender determinados textos que abordan el quehacer de las bibliotecas escolares concebidas como entornos de enseñanza y aprendizaje al servicio del proyecto educativo y de la comunidad. Así que ahí va una primera selección de libros para "saber algo de y sobre bibliotecas escolares":

Finalmente, un documento del Estado Español que es imprescindible conocer:

Todorov: "La literatura me ayuda a vivir"

Falleció Tzvetan Todorov (1939-2017) hace unos días. Ensayista, humanista, europeísta, su legado intelectual se proyecta en una obra extraordinaria para entender al hombre contemporáneo. Rescato hoy de mis anaqueles un maravilloso librito de él publicado por Galaxia Gutenberg: La literatura en peligro. Sirva este post de pequeño homenaje y reconocimiento a su ingente labor como profesor, historiador e intelectual preocupado siempre por el descubrimiento del "otro" y la consideración de la "diversidad" para hacer habitable y digno nuestro mundo. 

Las reflexiones que vierte Todorov en La literatura en peligro pueden ser de gran ayuda a los que nos dedicamos a realizar labores de mediación en las bibliotecas escolares y en los centros educativos en relación al fomento y apreciación de la lectura literaria. Todorov consideraba que la literatura no es un fin en sí misma, sino una de las grandes vías que lleva a la realización personal. Esta es la idea principal que da contenido a la argumentación de este breve ensayo. En palabras del autor: “Si hoy me pregunto por qué amo la literatura, la respuesta que de forma espontánea me viene a la cabeza es: porque me ayuda a vivir”.
La literatura tiene un papel concreto que desempeñar: a diferencia de los discursos religiosos, morales o políticos, no formula un sistema de preceptos, y por ello escapa a las censuras de que son objeto las tesis formuladas por extenso. Las verdades desagradables –para el género humano, al que pertenecemos, o para nosotros mismos –tienen más posibilidades de llegar a expresarse y ser escuchadas en una obra literaria que en una obra filosófica o científica.
Todorov da pistas al profesorado para dilucidar las razones  por la que es necesaria la presencia de la literatura en la escuela, la importancia de su enseñanza y la pertinencia de procurar en la actualidad experiencia literaria al alumnado. El autor parte de la premisa de que en la institución educativa la experiencia literaria debe centrarse en la búsqueda del sentido de los textos. La literatura conduce al conocimiento de sí y del mundo, coadyuvando a la realización personal. 

¿Qué puede hacer la literatura? Defiende la capacidad de la literatura para ayudar al ser humano: por su aportación a la comprensión del mundo, por su capacidad de apoyo vital y como cura para nuestro egotismo y afanes autosuficientes. En este sentido, Todorov conecta con las tesis de la antropóloga Michèle Petit que hacen hincapié en la contribución de la literatura, de la lectura, a la reconstrucción del ser humano sobre todo en situaciones críticas.
La literatura puede hacer mucho: Puede tendernos la mano cuando estamos profundamente deprimidos, conducirnos hacia los seres humanos que nos rodean, hacernos entender mejor el mundo y ayudarnos a vivir. No es que sea ante todo una técnica de curación del alma, pero en cualquier caso, como revelación del mundo, puede también de paso transformarnos a todos nosotros desde dentro.
Como la filosofía, como las ciencias humanas, la literatura es pensamiento y conocimiento del mundo psicológico y social en el que vivimos. La realidad que la literatura aspira a entender es sencillamente (aunque al mismo tiempo nada hay más complejo) la experiencia humana. Por eso podemos decir que Dante o Cervantes nos enseñan sobre la condición humana al menos tanto como los más grandes sociólogos y psicólogos, y que el primer saber y el segundo no son incompatibles.